2. El paredón

La Sargento: “Murieron!” Y el soldado: “No! Puesto que viven.” Comandante: “Que si no mueren, que las indulten.” Y se firmó un perdón. Y se pusieron múltiples sellos y estampas y firmas y fechas. Y les fueron estrechadas las manos, y que no se repitiese, les dijeron, a lo que contestó Myriam, un poco sorprendida: “Que ya valía con morirse una vez, para morirse otra.” Y Magali a preguntar en su ausencia, que si a las mujeres no las mataban, y le respondieron: “Que a los hombres tampoco, cuando son hombres.” Lo que no consta en acta, y fue explicado después a la prensa por alguna de ellas.  

imagen-2703.gif

Dicen que poco después irrumpió gran nombre de dignatarios y embajadores de decenas de países, denunciando a alto grito una violación de los derechos humanos, estado dictatorial, golpe de estado, irrupción violenta en terreno de una Bundesrepublik, asalto a mano armado, rapto de niño, usurpación de autoridad por una horda salvaje e irreflexiva vociferante y escandalosa, por lo que se exigía la inmediata puesta a disposición de las Autoridades de los responsables y cabecillas de semejante levantamiento.  Se llamó a la Sargento. Que pidió las credenciales. Y nadie tenía. Los puso bajo arresto inmediatamente por violación de territorio militar. Y se puso a llorar. Y dijo: “Virgencita.” No sabiendo ya  a que santo dirigirse, se llamó precipitadamente para consejo a una inspectora del Ministerio de Trabajo, que poco tenía que ver, pero que era para consejo, y familiar además, pues si había un golpe militar ellos no se habían enterado y entonces seguro que los iban a fusilar por traidores. A lo cual aparentando sosiego y poniendo cara de iguana milenaria, la inspectora llamó a altos lugares de los estamentos políticos, diciendo a media voz que se rumoreaba vagamente, pareciéndole ello una tontería, que hubiese habido un golpe de estado. Indagación que causó gran pánico a todos los niveles, pues haciéndose saber cual reguero de pólvora y una seguridad emanando simplemente del hecho de repetirse incesantemente lo mismo, por lo que algunos ya cogieron las maletas y otros llamaron a los amigos en los pueblos, y no había cabida en los vuelos, ni en los trenes ni en los buses, y fueron informados primos y hermanos en España, Francia, Alemania, EEUU y Canadá, y otros lugares, llegando la información a oídos de la prensa y hasta el State Departement y otros lugares situados en las cimas de las montañas, produciéndose gran ruido de castañas y nueces, pues nadie sabía que oscuro poder había maquinado semejante golpe maestro, los franceses acusando a los alemanes, y éstos a los ingleses, aquellos a los italianos y por último la culpa la tenía en evidencia Israel, apoyada secretamente por China, según las últimas informaciones. 

chinois.gifchinois.gifchinois.gif

Mientras tanto 200.000 soldados chinos armados hasta los dientes con falsos pasaportes y harto billete de euro de origen desconocido, atravesaban las fronteras alemanas. Los japoneses reclamaron alguna parte de culpa, aunque no sabían cual exactamente, aprovechando la confusión ambiente. Se dice que en ese momento, una observadora del Daily Express que posteriormente fue identificada como espía rusa, dijo: “Ya. Cayeron en la trampa.” Por lo que todos los ojos girados hacia ella, pusieron por escrito, que el apoyo fundamental en la organización debía ser ruso, y que vaya suerte que se iban a comer todos los plátanos y los mangos, aunque no se supiera exactamente quién era el líder del movimiento y si la parte del pastel armamentístico se lo habían llevado también los rusos o habían repartido la comilona con los chinos o incluso los americanos. Como nadie sabía nada, todo el mundo se quedó sentado, aunque se hubieran ido, no sabiendo, decía la Sra Sotomayor, si utilizar el baúl de la abuela para salir flotando por los océanos, no fuera sino para disfrutar de la vista.

a-oj2.gif

Escribe un comentario