4. Es justicia

Y escribió lo siguiente: En éste mismo momento constato la desaparición del documento en cuestión, en el cual sin embargo era cuestión de los artículos 181, 182 y 183 de la ley, si no incluía el 184, pudiendo confundirme, de despido intempestivo siendo de dictado lo siguiente:(más o menos) que habiendo sido despedida sin preaviso y sin causa expuesta, se me había urgido a aceptar un cheque de 3000 USD como única indemnización, (por lo que rechazaba la cláusula de no reclamar mas tarde, aunque esto no lo puso la licenciada), y que ello había sucedido de malos modos, es decir, sin avisárseme de antemano del tema de la reunión ni dárseme oportunidad de objeción. Y puso la licenciada: malos tratos. Y muchos sellos y muchas firmas. 

Una sonrisa palpitó en la última punta de mis labios, puesto que a mi castellano entender, sin, en ningún modo querer imponer semejante interpretación sobre modos y costumbres de uso del lenguaje distintos, aquello se utiliza solamente en caso de uso de violencia física, y de repente cual imagen fantasmagórica surgió delante de mí una escena con el Gerente en cuestión, que bautizáramos de nuevo si hiciera falta, Sr Salas, pegándome de bofetadas y golpes en medio de lugares tan serios y respetables, lo cual me hizo tanta gracia que ganas me dieron de echar una carcajada, lo que no hice por respeto al lugar, en evidencia. El gerente en cuestión, lejos de haberse comportado de semejantes villanas maneras, se había mantenido en todo momento en respeto de todo lo que los buenos modos y modales y la educación exigen, dando demás prueba de amabilidad e incluso de buen humor, pues había barro que se encontraba en su oficina, por causa de unos obreros, e iba él con un escoba y un recogedor, lo que me sorprendió, no estimando que fueran tareas que le incumbiesen, y dije: “¿Dónde va con la escoba, Sr Salas?” Y me contestó: “Nada, que hay que recoger esto.” Y sonreí pensando, que si se entera su mujer, lo pone a fregar platos … Pero nada, me dije, serán los efectos de la educación alemana. Así que habiendo cruzado esa imagen mi mente por unos instantes, saqué a sus vez unos papeles que había preparado, puesto que pensaba me encontraría con el abogado primero, y aquel me había dicho de llevar el contrato, y había intentado exponer mi punto de vista de forma clara y comprensible, puesto que me había dado cuenta de que nosotros teníamos costumbre de perdernos mucho en palabras, y un reporte policial que había leído a alguna ocasión me había sorprendido por su somera y precisa exposición de los hechos, como quien dijera al tiempo ya un juicio sobre lo sucedido, de lo que yo leyendo, deduje que en aquel caso, la policía había juzgado a la mentira evidente y perjuro de la denunciante. Así que intenté recomponer mi algo difusa impresión de todo lo sucedido en aquel espíritu, dando a entender, que yo, según mi educación y tradición, estimaba que el perjuicio que me había sido causado era grave sino muy grave, sin estar empero en conocimiento de las leyes del país ni de los procesos, ponía a su disposición el escrito en cuestión, para que eventualmente debidamente lo formulara en leyes del país retranscritas, puesto que mencionaba el contrato que el lugar de jurisdicción era Guayaquil. 

El cual documento enseñé a la Sra Freyre, que dijo, que pusiese debajo “Es justicia” y lo firmase, lo que me pareció muy bonito, y sin conocer las implicaciones, dije: “Así hay que hacer?” Y dijo que sí. Seguidamente me informó de que tenía que hacer tres fotocopias de la denuncia y hacerlas recibir y que me darían un número. Lo que hice, los documentos siendo presentados a la abogada que ahí se encontraba, que dio el visto bueno, aunque me pareciera un poco amargo, y presenté los documentos en la otra oficina, donde se recibían, y pusieron un sello, mas no me dieron número, y me dijeron de volver el lunes, pues tenían que pasar dos días antes de que fuese visto por algún inspector que se sacaban por boleta, y comprendí por sorteo, mas no estaba segura. Me entregaron aquella copia, que desapareció como afirmo. Seguidamente pregunté a la Sra Freyre si quería, como había dicho, acompañarme al notario para notarizar la traducción del contrato, que estaba en alemán, y llamó y dijo que sí, y pregunté que cuanto sería y dijo: “20 USD”, y entendí, ‘la notarización’. O sea que cogimos un taxi habiendo ella inquirido si íbamos en buseta, pues para ir andando, le dolían los pies, y durante el trayecto me iba contando que estaba haciendo una pasantía, que no era abogado y que era muy difícil. Que siempre se había valido por sí misma, que no estaba casada, pero tenía dos hijas, una que jugaba al softball y estaba en Alaska, y otro que estudiaba medicina aquí. Que además tenía un chiringuito en la playa donde iba los fines de semana para ganar algún dinerillo y servía solo trago, porque la vida era muy difícil, lo que me hizo pensar que no tenía medios. Llegamos a la notaría que se encontraba en un oscuro lugar perdido entre las callejuelas, lleno que estaba de archivos y otros viejos papeles, y saludó la Sra Freyre al notario, nos sentamos, se procedió a la revisión de documentos concerniendo la validez de la traducción y pasó los mismos a la secretaria para adjuntar un texto que reza: 

“DILIGENCIA: Dr. Cristian Quiñónez Basantes, Notario Primero del Cantón Guayaquil – Interino, doy fe que la firma y rubrica que antecede es autentica y pertenece a : SONJA MARIANNE KASTEN con Pasaporte # 3548134251.- Guayaquil, 21 de Abril del año 2006.- “ Y siguen muchos sellos y muchas firmas. 

Y era ésta la traducción del Contrato: 

“(Membrete o sello del Colegio)Colegio Alemán Humboldt de GuayaquilDeutsche Schule Guayaquil CONTRATO DE TRABAJO

Entre la Asociación del Colegio Alemán Humboldt de Guayaquil, representado legalmente por el Presidente del Consejo, Sr Carl Riemann y el gerente comercial, Sr Angel Torres, en su calidad de contratante, por un lado, y por otro lado, la Sra Sonja Kasten, en su calidad de contratada. 1.     Duración del contratoLa Sra Sonja Kasten es contratada en tanto que docente para la materia de alemán como lengua extranjera.Comienzo del contrato: 15.03.2005                   Fin del contrato: 31.03.2007La duración del contrato puede ser prorrogada en acuerdo común cada vez por un año o dos. 

2.     Obligaciones de trabajoSe han previsto las siguientes áreas de enseñanza:a)     Alemán como lengua extranjera en la enseñanza escolarb)    Clases de idioma para padres interesadosc)     Clases de idioma para las educadoras de preescolar del Colegiod)    Clases de idioma para grupos especiales La docente depende directamente del Director, rige el orden vacacional del Colegio. La dirección decide de las clases a impartir. 

3.     Remuneración según contratoEl Colegio abona las siguientes cantidades para gastos de desplazamiento (incluidos viaje, vacunación, tasas de visado y ayuda de instalación):Ida: USD 2000,–                              Vuelta: USD 2000,–El Colegio paga a la docente cada dos años un viaje de avión a Alemania (economy class).El salario mínimo mensual promedio es de USD 1000,–. El salario está basado en 12 horas escolares semanales.La cantidad mensual debe ser transferida 12 veces al año a una cuenta en Alemania.Sobre las clases de idiomas y otras actividades de enseñanza decide el director en acuerdo con la Sra Kasten.La docente puede impartir otros cursos con el permiso del director, como en el Centro Cultural Ecuatoriano-Alemán, a cambio de la correspondiente remuneración. Los contrayentes establecen con determinación, que el contrato no puede se disuelto durante el año escolar. Si la docente se decidiese  pesar de éste acuerdo por una ruptura anticipada del contrato, deberá abonar al Colegio Alemán Guayaquil una penalización correspondiente a tres salarios mensuales. 

(Firmas laterales)Razón social del Colegio Alemán 

 Una rescisión durante el año escolar se considera ruptura de contrato y consiguientemente como falta, a no ser que se puedan encontrar causas, que hicieran aparecer con claridad, que, considerando el caso particular y los intereses de los contrayentes, no fuera posible la continuación del contrato.En ese caso no se puede hacer prevalecer la reclamación de gastos de desplazamiento de vuelta. 

4.     ObligacionesEs condición para la validez del contrato el pago de un seguro de enfermedad y accidente en España. Los gastos del Seguro están a cargo de la docente. La docente tiene el derecho a la rescisión legal a finales de cada año contractual. Esta debe ser entregada como más tarde el 30 de septiembre, por escrito, al Consejo. 

Para una rescisión extraordinaria de parte del Consejo del Colegio vale un plazo de tres meses. En éste caso, la docente tiene el derecho a la suma correspondiente por gastos de desplazamiento. Hecho en Guayaquil, Lugar de jurisdicción es Guayaquil, 

Guayaquil, Ecuador, 23 de Noviembre 2004 Y firmas, 

Razón social del Colegio Alemán Mientras esperábamos el Sr Quiñónez ojeaba un gordísimo libro con muchas estampas e imágenes, que me dio muchas ganas de mirar, mas no se podía. Habiendo terminado, nos despedimos amablemente y nos fuimos, habiendo pagado los USD 20 al notario según lo convenido, le pregunté a la Sra Freyre, ¿y ella?, por la molestia, entendía, y dijo, la voluntad, que estimé en USD 20 también, no sabiendo de repente si los 20 USD convenidos concernían la traducción o a aquella, y le di 20 USD también, pensando que de todas maneras era buena excusa por si le hiciera alguna falta. Y se separaron nuestros caminos, diciendo que la vería el lunes, para ver a la Inspectora con los documentos, que habíamos evidentemente fotocopiado en tres ejemplares, como se debe. 

Pasaron los días estipulados y volví el lunes. Me dijeron en la oficina donde se reciben los documentos, que esperase, que no tenía número. Y me dijeron que me dirigiera a la Inspectora Mercedes Villarreal, que se encontraba “al lado de la esquina”, no sabiendo muy bien si comprender “en la oficina de al lado de aquella que está en la esquina, o aquella que hace esquina”, me paré delante de las dos, lanzando grandes señales electromagnéticas por ver si alguna de las dos abogadas respondía a la señalización dada por la recepción, pero ninguna respondía adecuadamente, sino al contrario, parecía que dijesen ambas “yo no soy”, lo que me sorprendió sobremanera, de tal modo que me acerqué de una tercera, que leía ‘con gran descaro’ mientras otras y otros trabajaban sin cesar, un periódico de grandes dimensiones, y que mas tarde me fue presentada como la Inspectora Magali, conocida por su aplicación a rajatabla de las leyes y temida por los mundo y los submundos, y le pregunté, sin que contestare en un principio, como que no oía, y luego hizo un gesto con la boca de dudosa o ambigua interpretación como señalando en una incierta dirección, la cual seguía sin discernir en exceso, y visto que la intención de hacer preguntas mas precisas produjo un oscuro ensombrecimiento de su rostro como si dijera “si eso no te basta”, me paré de nuevo delante de las dos en cuestión, y viendo que no avanzaba en mi hipótesis, con los sistimios ecuatorianos, puse cara de española despistada, me acerqué de la primera, y dije: “Es usted la Abogada Villarreal”, y dijo que no. Lo cual me pareció satisfactorio, hasta que de repente un montón ingente de dudas submergieron mi espíritu, pensando que había cuatro esquinas en la sala, y esta vez poniendo cara de confirmación, le dije a la segunda: “Usted es la Abogada Villarreal”, y dijo que sí. O sea que me quedé esperando un rato, ya mucho más tranquila en cuanto al sabio proceder de las cosas. La Sra Gladys no había venido y supuse que se había pasado de copas en su chiringo y no se había podido levantar para llegar a la hora. 

La Inspectora Villarreal me pidió que me sentase, le dije la causa, rebuscó entre miles de papeles, encontró el que concernía, dijo que no había contrato, le presenté el mismo notarizado, dijo “que no me habían mandado al buen notario para las notarizaciones”, me eché para atras viendo que mis más oscuras sospechas se confirmaban, pensando, después de ver tantas notarizaciones que el contrato debía haber sido notarizado también, me dio un sobresalto, pensé ¿y ahora que hay qué hacer? Con un vago malestar en el alma, como si se acabara así de rápido mi periplo por las oficinas del castillo, con un resignado deje que dijera ‘seguro que no se puede hacer nada’, pero no reaccionó, y siguió mirando los papeles, le mostré mi presentación del asunto, y dijo: “Ponga éste.” Y dije que bueno. Y le di el mail de rechazo de la tentativa a la amistosa que había hecho. Que adjuntó. 

Así que escribió un papel en el ordenador, ésta vez, en el que citaba al gerente, tal y como yo lo había denunciado, pues habiendo sido aquel que me había presentado el despido, y no queriendo ir a mayores. Pero no leí el papel, solo que se citaba a tres señores, y pensé, ¿y éstos dos, de donde los ha sacado?, harto sorprendida ante semejante eficacia, mas sin querer preguntar. Y dijo que llevara el documento al Colegio. Y el miércoles para la citación. Y que sacase copia. 

Fue que aquel día tenía que ir a visitar a la Sra Valdez al Ministerio de Relaciones Exteriores para otros asuntos, y le dije que tenía que ir al Colegio, y le pedí si hiciera el favor de hacer una fotocopia del documento, lo que hizo. Y dijo que tenía que ir al Colegio también por otro asunto, y que fuéramos juntos. Mas la persona con la que tenía cita, la Sra Viteri, se demoraba, y como ella tenía que irse me preguntó: “Si quería que lo llevase ella.” Hice un gesto como quién dice, ¿se hace?, mostrando con la punta de la nariz (puesto que aparentemente así se hacía), el documento, indicando que fuera de carácter oficial, y que si eso se hacía. Y como de nuevo no hubo respuesta, mas algo que me pareció como ¿y por qué no?, dije que bueno, inundada poco después, todo hay que decirlo, de la terrible sospecha de que desapareciese el documento de cualquier manera, aunque había hecho un papelito que dijera el recibido, un mar de dudas se amparó de mi conciencia, pensando que si la Sra Valdez se dejaba seducir por esos gentios de mal vivir y peores costumbres, visto que su hija estaba en el Colegio. Malos pensamientos que aparentemente no eran excesivamente infundados, puesto que descubro en éste mismo momento que el mismo obtenido con el recibido, ha desaparecido también de entre mis documentos. Pero hay copia bien guardada, y la mía de todas maneras, era solo copia. 

Arreglé los asuntos en el Ministerio, hasta el punto que cabía. Cuando por la tarde recibo llamada de la Jefa del protocolo, diciéndome muy molesta, que después de haberla hecho esperar siete horas y media, le habían rechazado la recepción del documentos diciendo que fuera “el Inspector o el representante” y que ella no era parte, y le habían dado unos libros. Me puse algo nerviosa, y le dije con tono entrecortado que la veía al día siguiente en el Ministerio a las 11. Y fui.  

Volví al día siguiente, asegurada de por la llamada, de que evidentemente la Jefa del Protocolo no podía haber cometido semejante infamia y traición a la patria, recordando precisamente su larga historia, que me recordaba mucho a la mía, mujer no solo de gran educación sino de saber estar, y que, un poco al igual que yo en mi juventud, movida por ese instintivo creer en la dignidad humana y su libertad de opinar libremente, fuera a mal, si en ello ni insulto se encontraba ni difamación, aquello salvaguardado por ancestrales conocimientos que permitían a algunos por la posesión de ciertos tonos, de afilar la lengua, si fuera preciso, ya que algunos baldes sin agua ni dueño eran incapaces de comprender los suaves aleteos del alma, e incluso de pretender a hechos incongruentes y falsos por mostrar en evidencia que lo mismo, pues no es lo mismo, y bien depende de quién lo hace, pues se aclara que cristiano es cristiano que hubiere comprendido que muertos en cruz eran tres, y uno inocente, otro que por aquel se salvara y un tercero que se condenara, por no decir, que fuera todo lo mismo, ni que para todos igual, ni todos parejos, y algún otro que no es cristiano, pero que igual piensa. Y ésta de memorable familia tenía de derecho y bula del pueblo de reclamar de por su ingenio faltas cometidas contra aquel por autoridades que se dijeran de iglesia, porque no hubiera abuso ni falsas pretensiones. De tal modo que haciendo prevalecer su derecho con cierta acidez hiciera constar que alguna irregularidad se observaba, y que cómo fuera que el pueblo moría, ella sabiendo que de la iglesia era el Megamaxi entero, que además transgrediendo leyes se situaban en lugares protegidos por la ley y la costumbre, que es todavía ley, en algunos países. Y había sufrido mucho, ellos sabiendo, que si por causa injusta fueran condenados del musgo de las entrañas sacarían los laberintos que conducen directamente al culpado a mostrar con el dedo a aquellos que la habían condenado en perjurio y con ofensa. Fue condenada al exilio de largos cinco años en el frío y soledades, que Dios nos da para arrejuntar la fuerza que nos permita no solo de volver, sino de ir esperando por no cortar el cuello a quien culpable se presumiera. Y el pueblo suspiraba, pues cometiera el error de quedar con parte, al deber elegir, de quien se ocupare de dirigir desde su juicio ley para los estados, pues aquel hombre y ella mujer, y el estado se presumiendo desde hacía poco siendo de más importar. Así que ella se fuere, y él se quedase, cuando el estado no es, si de dentro fuerza no coge, por lo que ella dijo al partir: “Sabréis lo que es el país, sin mi.” Y puso un acento sobre el ‘mi’, que era la presumida presunción de envanecerse en falso de enigmas milenarios guardados con sangre y a costa de vida en las entrañas. Y se fue. Volvió con el despiste aquel de quien ya no quiere creer en justicias, o así pretende, y fue dando de toque en toque con toda la red de bastardos que a ambos trampa tendieran, no solo toda ley violando, sino lazos de eterno amor rompiendo para que perdieran  los pueblos, los ojos por los que otros viendo, ellos mismo el amar encuentran. El pueblo se había sumido en la tristeza y despreocupado como quien busca la muerte, ya solo guardando las apariencias por morir con dignidad y queriendo pretender que hubiera podido de otra manera haber sido. Y encuentra duende el que cree, al menos en que tiene nombre, y que es de valía el nombre que tiene, cuando sabe haberlo guardado. Sabiendo pues todo eso, sabía evidentemente que quien por guardar la patria, sacrifica nombre, reputación, posesiones y bienes y puesto, no podría en caso alguno hacer sino como si pudiera hacerlo, que yo a los míos los conozco, dijo un Grande de Alba. Así que me contó en detalle lo acontecido y me entregó un paquete en sobre amarillo o manila en lenguas más entendidas sobre el que figuraba ‘Naumann’ escrito dos veces, con la misma letra de la interesada, que no sé si interesada o interesado, puesto que Naumann significa traducido ‘varón nuevo’ (por lo que le quitaría hasta el nombre evidentemente), ya que pareciere que fuera nombre falso o atribuido, y en ello hasta pudiere confundirme, que papeles falsos, sobre todos en estas tierras, dicen ellos, fácilmente se consiguieran y hasta casamientos sin testigos, si falta hiciera (dijeron los rusos, sonriendo), mas no lo juro, ni implicase nada, pues quizá a otros se refiriese como expuesto, dando ejemplo para que otros mejor se cubran, o yo en la cárcel no aterrice por difamación, que por los tiempos que corren, nunca se sabe. El sobre contenía un libro, que me había hecho enviar de los EEUU, porque era ejemplar de un libro que ya no se publica de Gertrude Stein, aquella que en los años 30 descubriera a Picasso y Juan Gris y otros pintores de renombre, haciéndose una colección que luego poblaría los museos más importantes, y había escrito una perla de la literatura inglesa en la que describía con cierta ironía distante los pobres manejos de los que se hicieran talentos con su pluma, que eran hombres, y dijeran, cómo escribe, si es mujer. Y ella contestare, aunque nunca lo dijo, y cómo los descubriría, si era mujer… Claro que hay gente que desprecia ciertas riquezas obtenidas por medios excesivamente oblícuos, habría dicho también. De lo que guardo pruebas, evidentemente, porque nunca se sabe, y que escanearemos debidamente para gran regocijo de los que aun respetan ciertas pruebas materiales. Y dos cds a los que guardaba gran cariño, pues los había escuchado en mi largo exilio griego, que duró diez años, en los que ya no la iglesia, sino ésta, más el estado, más los bancos, más la educación habían sido puestos soberanamente en entredicho, y la justicia, por lo que a priori me correspondían 25 años de exilio forzado o sin él, siguiendo la ley ecuatoriana, más hice valer en Europa que si eran los bancos los que regían en el mundo, según lo que afirmaban, fuese la pena por ellos expresada que rigiese, y que los demás, si falta hiciere, pusiesen no más el … tormento, en densas dosis acumulado para acabar antes, que ganas de vivir aún tenía. Lo cual era normal, porque tampoco hay que abusar.  

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